Origen

“El nivel de sufrimiento en tu vida es proporcional al tamaño de tu ego”.

Esa frase de Eckhart Tolle me golpeó una noche de otoño de 2023. Mi pareja me había dejado, había perdido la custodia compartida de mi hija y llevaba meses de baja por ansiedad. Dormía cuatro horas al día. Ya no podía sostener nada.

Esa noche llegué al límite. Décadas intentando encajar en un guión que no sentía propio: estudiar, tener éxito, no molestar. Fingía estar bien. Hasta que caí.

No fue una derrota. Fue un despertar.

Entendí —pero sobre todo sentí— que gran parte de mi dolor no estaba en lo que ocurría, sino en las historias que mi mente construía sin parar. Guiones imaginarios que yo mismo daba por reales. Estaba tan atrapado en mi culebrón mental que me había olvidado del cuerpo y del presente.

Y en ese preciso instante todo se detuvo…

Y entonces … clic

Algo se deshizo. La máscara cayó. Mi nombre, mi historia, mis ideas dejaron de ser una prisión. No desapareció mi vida, pero sí la identificación total con el personaje. Por primera vez, había espacio.

La Vida se abrió ante mí con una claridad inesperada. Estar ahí, respirando, viendo, sin que nada tuviera que ser distinto. Con el tiempo entendí que dejar de identificarme con la mente me había salvado la vida.

ViveSinEgo nace desde ahí.

Desde la experiencia de que vivir de otra manera es posible cuando dejas de luchar con la vida y empiezas, poco a poco, a habitarla.

Vivir sin ego no es eliminarlo. Es dejar de creer que somos únicamente esa voz que compara, exige y empuja. Es relacionarse con uno mismo de forma más honesta y amable.

Desde entonces no intento llegar a ningún sitio. Camino, observo y, a veces, descanso.

Y eso ya es suficiente.

— Diego Boero Lutz

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